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24.10.09

Marginalia

Un paseo rápido por La Vanguardia y El País
(Algo bueno tiene tomarse un café en el bar de la esquina por la mañana)


Do you speak english, Mr. President? Una interesante nota de La Vanguardia sobre el déficit de conocimientos de lenguas de los actuales presidentes (y otros políticos) europeos.

Thelonious Monk, en su retiro. El gran Thelonious y sus (últimos) días con traje mirando el techo.

La arquitectura busca salidas. La crisis golpea (y duro: ¡Au!) y el ladrillo se cae (de las manos, de los andamios y, con ellos, los trabajadores, ahora en paro). La arquitectura (también) se enfrenta a la crisis.

¡A la reja! Con esta frase, el juez siempre enviaba a prisión, capítulo a capítulo, a Tres Patines. EE.UU. pide la extradición de Polanski. ¿A la reja... treinta años después? Le esperarían dos años en cana.

El acelerador se acelera. El acelerador de partículas del CERN, reparado, comienza a funcionar (otra vez). ¿Recuerdan que el año pasado algunos pronosticaban el fin del mundo por alguna especie de paradoja física (un agujero negro en medio de la Tierra) que se tragaría todo? Bah.

A ver, a ver: miren el pajarito... La foto de la familia Obama, en la Casa Blanca. La autora: Annie Leibovitz. Yo me pregunto... Con lo que ha cobrado, ¿podrá ahora aliviar sus deudas? Je.

(Imagen tomada de aquí)

7.8.09

Ruidos

Una pareja riñe en un parque al lado de mi casa. Es de noche. Un coche sin luces transita a toda velocidad por la avenida, tentando la suerte. La estación simula un punto distante de luz desde la terraza. Se escucha un zumbido: pasa uno de los trenes. Desde tan arriba, parece de juguete. Alguien deja caer una botella de cerveza. Se hace trizas. Le sigue un silencio tenso, aparentemente infinito. Un perro ladra y rompe la oquedad de la noche. Alguien riega su jardín. Una pareja hace el amor tras las paredes. Suenan a lo lejos las tenues notas de un piano.

Un concierto cotidiano, anónimo. Desde tan arriba, todo parece de juguete.

3.7.09

Sense Connexió

Desde que me mudé a Sant Cugat, ya no tengo internet en casa. Por eso no escribo. Me cuesta sentarme frente a un ordenador prestado y trazar cuatro líneas. Con la cabeza en tantos lugares a la vez, me es difícil dedicar un tiempo para actualizar el blog. Y el tiempo pasa...

21.4.09

Saudade


Cierro los ojos. Y de pronto te veo aparecer por alguna escadinha sonriendo, invitándome a perdernos, juntos, en aquellas calles, becos y calçadinhas. Para luego mirarnos, y vernos, frente a frente, a los ojos, y volvermos a encontrar, sí, de nuevo, reconociéndonos. Y tu aliento ahora me embriaga aun más, confundido con aroma a ginjinha, a café y mañana, a humedad, lluvia y sal, entre risas y lágrimas, sintiendo bajo nuestros pies las calzadas empedradas de esta Lisboa que se añora, inolvidable.

17.4.09

Primer año de De poetas y tallarines

¡Este blog está de fiesta!


No sé qué es lo que más me sorprende: que el blog haya cumplido ya un año de existencia o que los últimos doce meses hayan pasado tan rápido. De cualquier modo, quiero agradecer a los fieles lectores de siempre (son cuatro y siempre son los mismos: gracias, viejo!) y, en especial, a Anónimo por sus siempre lúcidos comentarios. Sin ellos, este plato de tallarines estaría más frío aun. Ah! Y... Visca el Barça i visca Catalunya!


8.4.09

Se hizo justicia

Fujimori, 25 años de prisión


Hace ya algunos años, cuando trabajaba en PuntoEdu, el periódico editado por la PUCP, mi jefa me pidió que escribiera una nota sobre los retos de la justicia peruana para enfrentar la corrupción. Entre los especialistas a los que entrevisté, estaba el doctor César San Martín, por ese entonces (ignoro si sigue ocupando el mismo cargo o ha ascendido), vocal titular de la Corte Suprema. Recuerdo haber ido a su despacho, en el Palacio de Justicia, y que me recibió con mucha amabilidad. Tuvimos una charla larga y muy amena, durante la cual pude apreciar en él a un hombre afable y receptivo, de mirada honesta, muy centrado y con un discurso lúcido que denotaba a alguien capaz y bien preparado. Por ello, cuando supe que había sido designado como el presidente del tribunal que juzgaría a Alberto Fujimori me sentí aliviado. También, tranquilo e ilusionado, por qué no.

Ayer se dictó la sentencia condenatoria a Fujimori por los casos de violación a los derechos humanos durante su gobierno. 25 años. Cinco lustros. Recobrará su libertad, si aún vive, cuando tenga 93 años. La sentencia a Fujimori es histórica por varios motivos. Brevemente y sin ser exhaustivo: primero, porque es la primera vez que un ex presidente (y dictador) es juzgado y sentenciado en su propio país, cuando lo usual es que mueran en exilios dorados. Segundo, porque ha demostrado que en el Perú, cuando se quiere y las condiciones lo permiten, se pueden tener juicios justos y sin interferencias políticas. Tercero, porque el veredicto condenatorio se da tiempo también para reparar la memoria de las víctimas que durante casi veinte años fueron sindicadas de terroristas, por lo que tuvieron que cargar con la doble humillación de ver que sus hijos, maridos y mujeres eran recordados espuriamente como terroristas y de ver que una vez más serían echados al olvido y la injusticia. Cuarto, porque sienta un precedente en materia jurídica no solo en el Perú, sino también en el derecho internacional. Y quinto, que es el primer gran paso para una verdadera reconciliación nacional: no puede haber reparación sin justicia.

Hoy, cuando se especula tanto acerca de las implicancias políticas que tendrá esta condena a corto, mediano y largo plazo, cuando se habla acerca de las víctimas y victimarios (sin duda, los protagonistas de este caso), creo que también es bueno detenerse un segundo a pensar en el juez y su equipo, quienes llevaron el caso. No debe haber sido fácil en ningún momento (ya lo decía Derrida, volviendo a Kierkegaard: “El instante de la decisión es una locura”). Demasiado espinoso. Demasiado poder en juego. Las presiones políticas deben haber sido fortísimas. Y, sin embargo, un impecable y valiente trabajo nos permite hoy celebrar que la otra cabeza de ese monstruo bicéfalo y merdoso denominado fujimontesinismo cumplirá condena al igual que su socio.

Fue jodido vivir en el Perú durante esa década de dictadura. Y los ecos de ese humillante slogan (humillante por su cinismo y su indolencia, por el usufructo de la confianza del ciudadano más pobre, por el clientelismo, la seguridad de tener bien aceitada la máquina del fraude electoral) del “Ritmo del Chino” resuena hoy con ironía y se vuelve en su contra, revelando su faceta más miserable, infecta, maquiavélica, hedionda. Hoy, un día después, creo que realmente se ha hecho justicia, y me siento aliviado, feliz y, por qué no, ilusionado también.

5.4.09

Biblioteca Breve 2

A 17 años del Autogolpe. Falta poco para que concluya el juicio que se le sigue a Alberto Fujimori en Perú por violación contra los derechos humanos durante su gobierno. Hoy, 5 de abril, se conmemora el “autogolpe” de estado que en 1992 supuso la interrupción del estado de derecho y el inicio de una dictadura con rostro democrático que se extendió hasta noviembre de 2000, cuando el muy cobarde renunció por fax desde Japón.

Obama choca contra el eje franco-alemán. Sarkozy y Merkel se muestran reticentes con relación al ingreso de Turquía a la UE. Veamos. Partamos de ejemplos muy corrientes: Turquía juega la clasificación al mundial de fútbol en la zona UEFA. Sus equipos participan en los torneos europeos. ¿Que qué tiene que ver el fútbol con la política? Pues más de lo que uno se imagina. ¿Puede pensarse la historia de Europa sin la presencia del Imperio Otomano? La posición de Merkel y Sarkozy hace patente el entramado constitutivo que sirve de fundamento a una "idea de Europa": tradición religiosa judeocristiana y pensamiento de raíz grecolatina. Eurocentrismo conservador puro y duro.

Qué lindos sus ojitos. Lula da Silva ha generado polémica al comentar en la reciente cumbre del G-20 en Londres que la culpa de la crisis económica mundial “fue causada por comportamientos irracionales de gente blanca de ojos azules”.

Perú: una aventura culinaria. Artículo de Mario Vargas Llosa sobre el chef Gastón Acurio y el boom de la cocina peruana.

Quince años sin Kurt Cobain. Nada volvió a ser lo mismo en el rock tras el Nevermind (yo también tuve mi camisa de franela a cuadros). Pero con el fallecimiento del vocalista de Nirvana se interrumpió la onda expansiva del grunge, que ya comenzaba a mostrar sus primeros síntomas de agotamiento. Fue devorado por el mainstream, que metió a todo cuanto pudo bajo la etiqueta de "rock alternativo". Después de Cobain, ese sonido sucio ya no tenía más sentido.


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