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2.1.09

Sin título


Tengo abandonado el blog, lo sé. Diciembre ha sido un mes convulsionado, de muchos cambios para mí, algunos estacionarios y otros definitivos. Pero yo también me he instalado en la Posibilidad, con p mayúscula, y desde ahí me leo yo y releo mi realidad. “Resignificar” es, por ello, y para mí, una palabra hermosa y clave en estos momentos, pues implica dar un significado nuevo al mismo viejo significante, a darle un nuevo valor al objeto, a las cosas, a las relaciones, a la vida en general. Resignificar implica un nuevo ejercicio, un desplazamiento, una nueva toma de perspectiva. Implica movimiento y acción. Implica ruptura también, pero en un sentido que se desmarca del progresismo: no se rompe y se supera, no se avanza y se deja algo detrás, sino que nos reinstalamos en otro espacio, en otro lugar, que no es ni arriba ni abajo, ni anterior ni posterior, ni mejor ni peor: simplemente es otro lugar, distinto, diferente, y debemos configurarnos integrando todo lo anterior, rearticulando nuestra experiencia pasada y cubrir con ella nuestro presente, como si de una manta que nos arropa se tratara…